DARK TIMES, GOLDEN ERA, ALBERTO DE LAS HERAS

“Dark Times, Golden Era”
Alberto de las Heras

Del 5 de octubre al 17 de noviembre de 2019

El presente es esclavo del pasado. En el continuo temporal de la humanidad, esa delgada e irrisoria línea de sucesos que nos ata al principio de los tiempos, solo el análisis y la ficción tienen el poder liberador de emplazarnos en otro lugar. Frente a los hechos, su libre interpretación y las nuevas ideas que ésta pueda generar por fuerza despliegan otra realidad probable, a veces incluso posible. Con la capacidad de resultar equivalentemente veraz.

Alberto de las Heras lleva décadas rescatando detalles del pasado, no precisamente los más relevantes y casi todos vinculados a cierta cotidianidad subyacente, para reescribir la conciencia del presente. Por la vía de una implacable sátira. Si en exposiciones anteriores (Germania, 2013) acudió a los albores del ascenso del nazismo para suscribir esa terrible banalidad del mal retratada por Hannah Arednt, donde cualquier vecino se puede convertir en verdugo con solo empujarle levemente a serlo; o utilizó los mitos medievales de la brujería (en Witches in da House of Meat, su primera exposición, de 2008) para retratar el pavor masculino actual ante el, en aquel entonces, aún incipiente retorno del feminismo, ahora en Dark Times, Golden Era establece un certero paralelismo entre el comienzo de la cultura de masas tal y como hoy la comprendemos, y lo que esa cultura ha terminado imponiendo como rastro evidente de su omnívora capacidad de propaganda.

Alberto de las Heras, desde esa incómoda posición de ser a la vez uno de los mejores y menos conocidos dibujantes de su generación, actúa en cierto modo como una de esas procesadoras industriales de alimentos: de manera mecánica, irreflexiva, intuitiva en la cantidad y calidad de sus ingredientes; segura en el sabor y textura de los resultados. Toma narrativas cercanas, más o menos conocidas, desde aspectos de la cultura popular o de masas a teorías filosóficas y político-sociales casi convertidas en clichés de nuestro tiempo, o al menos asumidas con mayor o menor acierto, y las somete a sucintos juegos de yuxtaposición, o a procesos de confusión de textos, a veces utilizando la sincronía, otras el anacronismo, para componer una reflexión sutil, generalmente cabal en su fondo y descabellada en su forma, siempre cargada de sarcasmo e intoxicada por su propia ideología, sobre el tiempo presente. Que no es otro que aquel que las decisiones del pasado han permitido que sea.

En Dark Times, Golden Era el artista escoge, de forma aparentemente azarosa, escenas de distintas películas, la mayoría relativas al periodo de la Edad de Oro del cine americano, desde finales del cine mudo hasta principios de los años cincuenta, cuando la resaca de la II Guerra Mundial terminó de rematar la ingenuidad en el mundo. Elige también algunos de sus rostros míticos: grandes divas de una época irrepetible o personajes de animación convertidos hoy en iconos corporativos. Amplía el margen hacia arriba y hacia abajo: retazos del cine y la televisión de autor anteriores y posteriores, a los que añade gotas de la ritualidad secretista de la magia negra, también de esa otra ritualidad que nos lleva del aquelarre a la discoteca; de la ya centenaria cultura de la celebridad y la imagen, hoy omnipresente; del imperialismo económico y cultural capitalista; de los inicios de una psiquiatría de las pulsiones sexuales aún ni dirimida ni derrotada y la interposición de unas nuevas teorías sobre la identidad -individual, colectiva y de género- en las que pueda vislumbrarse al menos un reducto para la libertad y la crítica. Todo a través de juegos estéticos referenciales en un espectro ilimitado o, mejor, limitado a sus intereses personales: las tradiciones de la pintura romántica y neoclásica, o de la ilustración de finales del siglo XIX hasta los años cuarenta del XX, por citar algunos.

En la elaboración de este melting pot (que tiene mucho también de meeting point) con materiales tan dispares, aflora una desesperada visión opaca de la realidad: la inasible sensación de que el hoy es tan fantasmagórico -en el sentido de mera ilusión-  como lo fue el ayer. Y de que la humanidad difícilmente puede ser redimida a través de sus más difundidos discursos. El artista lo intenta a través del humor, consciente de la decadencia actual de las libertades. Al que esgrime como arma en una era, la que vivimos, que puede parecer dorada, pero que oculta los mismos y eternos tiempos oscuros de nuestra historia pasada.

Guillermo Espinosa, comisario de la exposición

ALBERTO DE LAS HERAS (Barakaldo, Bilbao, 1973)

Alberto de las Heras un artista plástico autodidacta, especializado en dibujo y miniaturas. Estudió Arte Dramático y comenzó a dibujar de pequeño. Vive y trabaja en Madrid. Su trabajo ha podido verse en sucesivas exposiciones en La Fresh Gallery, que lo representa; también en el ambiente underground de la ciudad y en otros espacios como La Eriza o Mad is Mad. Ha sido autor de ilustraciones para firmas de moda como Locking Shocking, Antonio Alvarado o Carlos Díez Díez; de flyers para clubes como En plan Travesti, y libros como Cuentos para niños rockeros (Mario Vaquerizo, Espasa, 2019). Participó también en el proyecto editorial FAKE del MUSAC de León (2008).

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