CONTO, INÉS IGLESIAS

Hasta el 2 de mayo de 2021

Dice Inés Iglesias que si un dibujo le sale demasiado «bonito» no se siente identificada con él, y que cuando esto ocurre, muchas veces los descarta.

Los personajes que aparecen en sus dibujos no son autorretratos, aunque todos sean parte de ella, partes exteriorizadas de su yo, de su ser, de sus defectos, alegrías, tristezas, logros, desprecios, esfuerzos y premios. Las miradas frontales y coloristas de las caras que dibuja le recuerdan que todo eso está ahí, que el camino es la parte mas importante y que las criticas, comentarios y prejuicios, no merecen la pena.

Inés, de espíritu inquieto y curioso, ha crecido con una educación en la que se nos compara continuamente, donde la diferencia es vista como imperfección en lugar de verla como oportunidad de avanzar y de crecer. Por eso aceptarse siempre es un reto. En su caso, el dibujo siempre ha estado ahí, desde que tiene recuerdos. Antes de aprender a leer ya dibujaba, caras y flores, en los lugares más insospechados.

Sus dibujos cuentan mucho y no cuentan nada, según se mire. Surgen mientras camina por la calle, mientras pasea, ve una película, escucha un disco o juega con sus hijas, atraída siempre por la luz y el movimiento. Siempre con los ojos bien abiertos, como sus dibujos, su obra refleja la fluidez del instante entre colores y formas.

Inés no boceta, quizás por eso de no buscar la perfección. Solo mira y plasma en el papel aquello que ve, según lo ve: formas, líneas, llenos, vacíos… El dibujo es el gesto directo, intuitivo de su cabeza al papel, es un instante robado, pura energía.

Una hoja en blanco. Una línea orgánica forma la nariz, (siempre empieza por la nariz) con dos círculos dentro, pegada a ella por debajo otro circulo, la comisura. Con cuatro líneas tenemos la boca y otro circulo por debajo nos deja el mentón, van nueve líneas. Una más dibuja el contorno de la cara alrededor y otras dos formas son las orejas en el exterior. Y van 12. Más los dos círculos de los ojos hacen 14. Un semicírculo arriba y otro abajo en cada uno hacen 18. Como es un número que a Inés no le gusta, sumemos las cejas. Total: 20 líneas para conformar un dibujo.

Y después de las formas, líneas, llenos, vacíos, viene el color, tan importante y definitorio en su trabajo.

Además del dibujo, Inés trabaja en el campo de las video performances. Ambas disciplinas están llenas de color y de luz. La video performance es el instante, lo que creas y desaparece. No hay una igual a otra, son 25 dibujos por segundo –1.500 dibujos por minuto–, adrenalina directa a tus ojos, ritmo. El dibujo, por el contrario, es permanencia y estabilidad.

Inés trae a 451 “CONTO” una exposición con sus últimos trabajos realizados en acrílico o gouache sólido sobre papel, compuesta por 26 piezas que se podrán ver en el espacio expositivo situado en la calle Mon 26 de Oviedo hasta el 2 de mayo de 2021.

INÉS IGLESIAS

Inés Iglesias, de naturaleza introvertida y observadora, nació en Salamanca en 1978 y creció rodeada del arte medieval de su bella ciudad natal. Desde muy pequeña ha encontrado en el dibujo su modo de expresión. Esto la lleva a licenciarse en Bellas Artes y empezar su carrera como art director en Amsterdam en el 2001, donde desarrollará una gran pasión por el vj (video jockey) y las videos performances.

En el 2003 realiza un master en web design and visual strategy en Roma, donde trabajará para varias agencias de publicidad y realizará sesiones de vj y video performances bajo el seudónimo de pintaycolorea, lo que la llevará a viajar por numerosos festivales de Europa y a participar en la organización del primer live performers meeting.

En el 2009 se muda a París y crea Los patos junto a Matteo Mastronardi, un estudio de creación polivalente, 360 grados de visual happines. En esos años aporta toda su experiencia artística a numerosas marcas y proyectos del mundo de la moda, arquitectura, restauración y eventos.

Desde finales del 2020 vive entre Asturias y Paris, volviendo un poco a sus orígenes. En esta nueva más reflexiva y madura el dibujo toma importancia. Vuelven la luz y los colores de mujeres fuertes y perfectamente imperfectas.

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